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3sesenta. Un año al ritmo de las olas II. Writing and photography about traveling.

Posted on May 8, 2013 by

3s II

3s II 2

4.12.10. Margaret River.


Estoy sentado en un sofá de sky verde botella en la recepción del Backpackers. Está algo gastado y mientras escribo en mi libreta escucho dos tipos de música a la vez. La del hilo musical y la de la t.v. Este es el lugar más tranquilo de la instalación.

Desde el primer relato, los siguientes momentos más emocionantes me sucedieron en la isla de Java. Para mi sorpresa me vi aislado frente a una ola impresionante. Solo durante varios días y después con un nuevo amigo suizo que viajaba con su tabla. Algunos visitantes aparecieron fugazmente. La ola nos retaba cada día y nosotros respondíamos lo mejor que podíamos. Los primeros baños en solitario estuvieron envueltos de misteriosas historias locales de tortugas y cocodrilos.

Indo me marcó a fuego. Una hora después de enviaros mi primera carta, estaba surfeando Uluwatu. En la tercera ola cometí el error de subir demasiado alto al labio justo cuando se doblaba; me lanzó hacia la costa con la mala suerte de que mi tabla se dio la vuelta. El primer impacto me lo llevé en la cara. Quillas. Al principio pensé que había sido el reef, pero noté que no, que era un corte limpio. Sumergí la cabeza y al poco paró de sangrar. 10 puntos entre la nariz y la mejilla y 3 más en la ceja. El socorrista justo me tapó la herida. Conduje la moto hasta el home stay, pedí un taxi, me cambié, pillé pasta y llegué a la clínica de Jimbaran. Lo peor era no saber cómo tenía la cara. No quería destapar el vendaje por miedo a volver a sangrar. Al final no fue tan malo. No necesité comprar una camiseta en Uluwatu. El médico indonesio hizo un gran trabajo cosiendo. Cada semana recibía a varios surfistas heridos. Tras 10 días de dique seco volví a surfear en la misma ola. Era la mejor manera de quitar el mal recuerdo.

Esa tierra de olas, arrecife, volcanes, terremotos y tsunamis te seduce. Algunos surfers que conocí, como si hubieran escuchado la llamada de la “Reina del Océano” de la que hablan las leyendas del lugar, se encontraban atrapados en ella; bajo una apariencia normal algo no cuadraba en su inquietante mirada. Te explicaban historias incoherentes relacionadas con drogas y mujeres..se desahogaban hablando, como si hiciera mucho tiempo que no hablaran con nadie.

Algo nostálgico pero a la vez algo aliviado me subí al avión dirección Perth (Western Australia). Allí, sentado junto a mi estaba M, el primer australiano que conocí, un granjero que cria vacas enormes en medio del desierto. Me explicó cosas increibles, como que los camellos dejados por los primeros colonos hace 200 años ahora son una plaga. Que hay 1 millón de ellos pululando por el desierto y que rompen el equilibrio natural al consumir ciertas plantas.

Me explicó que tenía un rifle y cómo los tumbaban. Que no dijera nada porque las protectoras de animales ponen el grito en el cielo y es ilegal dispararles. Un tio curtido y fuerte, educado al hablar, amable. También un casero listo. Decía que su dinero no lo tenía en el banco, no se fiaba; que con él compraba oro. Y joyas.

Llegué a Perth y lo primero que hice fue bajar a la playa. No había olas así que me puse a hablar con el socorrista, surfer de 40 años +. Me dijo que en la isla de en frente había más olas. Sin embargo no fue factible la escapada ya que el ferry era demasiado caro: 90$. Me gustaría hablaros de una gran sesión pero definitivamente teniendo cerca Margaret River, Perth no es ciudad para surfistas. Y tampoco para aborígenes; en una semana allí no vi ni uno solo que ocupara cualquier tipo de puesto, fuera público o privado. Literalmente, los auténticos pobladores de Australia fueron borrados del mapa. No forman parte de la sociedad, están marginados, fuera.

Aquí en WA nada más acercarte a la playa se te pasan por la mente imágenes de tiburones. Hay muchas especies distintas. Es fácil emparanoiarse. Un surfer local me dijo el primer día que intentara evitar la zona de Gracetown, ya que los últimos ataques sucedieron allí. El último fue reciente pero el anterior hace 6 años. Esta mañana Raz! De una surf-shop me ha explicado que esa zona pasa de tener pocos metros de profundidad a más de 100 de golpe, lo que hace que cacen allí. Lo malo es que es una zona de olas preciosas. Los consejos: que no surfee al amanecer ni después de la puesta de sol.

La mejor forma de ponerte al día en cualquier sitio que llegas en Australia es acercarte al bar del pueblo. El barman es un señor que sabe de todo y te pondrá al día.Y sobre todo sabe de cerveza. Aquí la mayoría de fabricantes tienen el compromiso de no añadir conservantes ni ingredientes artificiales. Además cada estado tiene la suya propia.

Margaret River es un pueblo bastante bonito. Me recuerda a Hossegor pero en cuesta, con muchas casitas y tiendas. Su costa es preciosa. Y, aunque las condiciones no acompañen de momento (el on-shore está pegando fuerte, la mar rota), se que el buen surf llegará pronto. Y la mejor forma de quitarte las paranoias de la cabeza es entrando al agua.

Así lo he hecho hoy. Tras muchos días sin surfing hoy por fin ha habido coches llenos de tablas, remada, risas, fotos y algunas olas. Un grupo de tenaces y principiantes surfistas japoneses que he conocido me han llevado con ellos a mirar varios picos, entre ellos River Mouth. Aunque haya sido una sesión bastante mala para mi ha sido un regalo. Me he vuelto a sentir surfista. Hoy no me ducho, quiero la sal en la piel. Hemos entrado en Red Gate, en un escenario de rocas rojas, arena fina y agua transparente.

Aunque yo no lo he visto, Yoshi, mi nuevo colega de olas, me ha dicho al salir que ha visto una gran ballena saltando en el horizonte. Nunca sabes lo que te espera en un viaje como este. Ni con quién vas a acabar surfeando. Lo que está claro es que el surf está por encima de cualquier frontera.

consejo 1: es algo que se va despertando casi sin darte cuenta según avanza el viaje. Y es tu intuición. Siguela. Si algo te huele mal desde el principio pasa. A otra cosa. Es como un sentido extra que se va desarrollando. Conoces a tanta gente que puedes hacer la prueba. Piensa que imagen te da una persona al principio y al cabo de unos días verás si estabas en lo cierto o no. Me está funcionando. Me ha llevado a situaciones impensables y personas buenísimas y muy posiblemente a evitarme problemas.

consejo 2: Australia es carísimo. Igual te planteas trabajar un poco para financiarte el resto del viaje. Entre España y Australia no existe el “working holiday visa”. Vamos, que legalmente no puedes trabajar. Y el departamento de inmigración es estricto. No llegues al backpackers y empieces a decir a todo el mundo que buscas curro. Hazlo discretamente, di que estás de vacaciones, conoce un poco a la gente y entonces preguntas por trabajo “cash in hand” es decir, sin contrato y en efectivo. Tambien puedes inventarte un número de seguridad social, tardan 3 semanas en verificarlo y te pagarán antes, pero si saben que tienes pasaporte español, probablemente sabrán tambien que no tienes permiso de trabajo.

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