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3sesenta. Un año al ritmo de las olas IV. Escritura sobre viajes y fotografía.

Posted on may 9, 2013 by

MR foto

He aha te mea nui?
He tangata, he tangata, he tangata. 

Qué es lo más importante del mundo?
Es la gente, la gente, la gente.

(Maori, a photographic and social history. Michael King).

6:22 pm o 18:22. 7 meses y 13 días de viaje. Últimos días en Australia.

Ha caído la noche. Estoy sentado en la silla de la recepción del backpackers. Tengo cero registros para esta noche y dudo que suene el teléfono. El invierno se acerca y apenas hay huéspedes. Mis días en Margaret River se agotan. El visado que ya extendí se termina a finales de mes. Para el día de mi cumpleaños me he regalado Nueva Zelanda. Es mi próximo destino.

Apenas una semana después de llegar a este enorme país me subí al autobús que iba de Perth a Margaret River. Las tablas en el maletero. Conocí a dos personas, dos mujeres. La primera se sentó junto a mi en la primera parte del trayecto. Era una señora muy amable y entablamos una conversación más bien superficial. Pusieron una pelicula y al terminar la misma me preguntó si había visto “2012”. Hice memoria y recordaba haberla visto en Indonesia..

– Y, ¿qué te pareció?
– Mmm, pues no se, demasiados efectos especiales para mi gusto.
– Aha. Si, pero ¿que me dices del mensaje?
– ¿Mensaje?
– Si, sabes?, yo creo que lo que dicen es cierto.
– (me quedé bloqueado por un momento) ¿Qué? ¿Que el mundo se va a acabar en 2012?
– Si.
– Aaaaah. Ok. Muy bien.

Insistió en tener mi e-mail para enviarme nosequé. Le di uno antiguo que solo uso para correo chatarra simplemente por curiosidad de saber que demonios me iba a mandar. Corté el rollo rápido y me puse la música en el ipod. Tuvimos que cambiar de autobús y ella se quedó allí. Le vi dando la chapa a algunas chicas adolescentes que pasaron de ella. Nunca llegó nada a mi mail. Alguien intentó agregarme al chat del mismo y sospecho que era ella pero ahí corté. Supongo que sería de algún tipo de secta del fin del mundo o algo así. Espero que no tenga razón, aún tengo muuuuchas olas que surfear y quién sabe, algún día formar una familia. Y queda demasiado poco para el 2012!

En el segundo trayecto me tocó a otra señora a mi lado. Una mujer encantadora llamada Elisabeth. Era bastante mayor pero completamente lúcida. Y seguro que en sus años jóvenes habría tenido a un montón de tios detrás. De pelo oscuro, ojos expresivos, entablamos conversación. Le dije que era surfista y me dijo que ella escribió durante un tiempo para una revista local hacía más de 30 años y que hizo entrevistas a varios surfers en aquella época. Prometió enviarmelas pero dijo que tardaría bastante. Me dio la bienvenida al pueblo, me deseó buena suerte, le di las gracias y nos despedimos en la pequeña parada del autobús.

Y allí estaba yo. Con mi mochila a la espalda, una bolsa con la cámara en el pecho y el bolsón con las dos tablas al hombro. No tenía ni idea de todo lo que me iba a suceder. Me arrastré hasta el primer backpackers que me alojó por una semana.

Y como dice el dicho maorí que encabeza este artículo, a la par de las increíbles olas y paisajes que te iluminan los ojos que estoy conociendo, lo más importante es la gente. Te expones a conocer a tantas personas diferentes en una experiencia vital como esta que tus intercambios sociales son constantes.

Observar como se prepara una tortilla japonesa, conversar con un corso que salió de su isla para conocer el mundo, hablar con una sencilla ama de casa irlandesa que pasó la época más dura del conflicto en Belfast. Aprender a preparar un mate en condiciones. Descubrir que no todos los israelíes desean la muerte de los palestinos. Que te honren con el saludo maorí juntando las narices e inspirando. Escuchar de boca de los aborígenes sus planes para sobrevivir en el país que les arrancaron de las manos. Hablar de la segunda guerra mundial con los jóvenes alemanes.

Holanda, Suecia, Suiza, Uruguay, Argentina, Italia, Francia, Austria, Marruecos, Canadá, Escocia, Inglaterra, U.S.A y un largo etc frente a un viejo atlas…Y explicar con sencillez que vienes de un pequeño territorio llamado País Vasco situado entre Francia y España.

Y te sorprendes de que muchos lo conocen. Y coincidir en que la violencia no es buena, que las cosas se arreglan si dos quieren sentarse y hablar. Que mejor sumar y no restar. Que lo que hay que pelear es contra las injusticias, vengan de donde vengan, incluso si vienen de “los tuyos”. Y surfear, gastar la rabia en un giro, no tirando de un gatillo.

Habiendo estado la mayoría del tiempo en el mismo sitio me ha permitido gastar menos dinero, ahorrar y conocer mejor a las personas. Además he trabajado duro. Vendí algunas fotos. Diseñé la identidad visual para el negocio de una norteamericana. Encontré trabajo en días sueltos en la construcción. Mis manos se encallecieron rápido. Dos veces estuve a punto de sufrir un serio accidente laboral. Con los dolares que saqué sudando en la obra pude pagar mi tabla mágica, que ha resultado ser la mejor tabla que he tenido nunca, shapeada por Tom Hoye. The Magic Bullet! (la bala mágica!).

Teniendo alojamiento gratis a cambio de trabajo, amigos y tantas olas tan buenas tan cerca con relativamente poca gente (una de las mecas del surf a nivel mundial) me hacía preguntarme -¿para que moverme? Realmente estos meses aquí han empujado mi surf hacia arriba. Me han puesto a prueba y he mejorado. A la vez que he subido mi nivel, he comido más. Tiene lógica. Cuanto más arriesgas.. He estado sentado en el fondo, en el reef varias veces, muy profundo, arranqué una quilla con el brazo en un wipe-out salvaje intentando bajar una bomba en The Womb; he asegurado mi confianza en olas grandes y he disfrutado cortando las olas de los diferentes picos.

Sin embargo cuando un colega me preguntó si quería acompañarle en un surfari en su 4×4 siguiendo la costa hasta Esperance durante dos semanas no lo dudé. Tienda de campaña, cañas de pescar y tablas de surf. Iba a vender el todoterreno y quería darle una buena despedida. Nos pusimos en marcha y descubrimos paisajes que nos dejaron con la boca abierta.

Extractos del diario:

20-04-11. Dead Whale Camp (Campamento de la ballena muerta). A muchos kilómetros y obstáculos de la civilización. Freddie’s Bay.

“…he salido de la tienda a las 7 de la mañana para observar la mar. La gran marejada que ha llegado durante la noche nos ha impedido surfear. Hemos caminado unos 7 km explorando por las calas en busca de una ola más resguardada. Nada. El hueso de ballena de 7 metros de largo que encontramos ayer estaba desaparecido, posiblemente enterrado bajo la arena. Hemos visto salmones tratando de descansar de las enormes olas pero no llevábamos las cañas. Tubos de 4 metros en un mar de crestas imposibles”.

“(por la noche a la luz de la linterna)..finalmente hemos ido a pescar y he pillado mi primer salmón. No era muy grande pero he hecho un fuego entre las rocas y nos lo hemos comido ahumado. Un aperitivo muy sabroso..”.

21-04-11.

“..lo que por la mañana nos han parecido dos rocas eran dos trozos enormes de la ballena. Apestaba. Más tarde nos hemos animado y hemos entrado a pelo. Ha salido el sol. El paisaje con la luz en el agua era un trozo de paraíso. La ola no era perfecta, pero estabamos solos y te dejaba meter unos giros. Ver una ola desierta y surfearla sin haber visto nunca un surfer allí es una sensación indescriptible, porque no tienes ni la menor pista de cómo va a ser, todo es nuevo..”

23-04-11.

“..Baño de más de 2 horas en Nanarup. Lo necesitaba. Olas no muy buenas pero buen entrenamiento. Muy rápidas. A ver donde dormimos hoy. El otro día limamos con los Rangers, no dejan acampar en todas las playas.”

24-04-11.

“Esto es lo que ponía en la guía de surf sobre el pico que surfeamos ayer. El cabrón de Steph lo sabía y no me dijo nada. Brrrrr. Escalofríos. Nanarup beach (Albany): Rumores: Con la apertura de una ría cercana y con una fatalidad en la esquina oeste (justo donde surfeamos) recientemente los tiburones son más que un rumor aquí..”

También nos quedamos atascados en la arena varias veces. Pala y a cavar. Bajar la presión de las ruedas y salir. También en un dia sin surf pesqué el salmón más grande que he visto en mi vida con la caña más barata y pequeña del mercado. Eso si, con una línea fuerte y un buen anzuelo.

Toda la escapada mereció la pena y pude traerme un sabor más intenso aún de Australia.

Así pues, al regreso de esta aventura, estoy saboreando cada día que me queda aquí en Margaret como un caramelo. Y no me puedo quejar, las olas me están acompañando y estoy viendo delfines cada día en el agua, como esta mañana surfeando en Grunters con dos metros y suave viento off-shore.

Mis nuevos amigos y mi familia australiana, aunque no lo saben, van a hacer que me sea muy dificil marchar. Ayer tuve una conversación con Margot, mi “madre” y amiga australiana sobre las relaciones entre las personas, las parejas y la actitud en la vida en general. Hemos hablado varias veces sobre esto. Y me ha enseñado que una de las lecciones más importantes es no dejar que el miedo hable por ti. Que la vida hay que vivirla sin él. Sin miedo.

Me llevo lo más importante conmigo. Amistades y recuerdos que durarán de por vida.

Pero ahora tengo que seguir La Cruz del Sur. He escuchado que allí las ballenas se acercan a la costa. Que su gente tiene tatuajes que son símbolos de nueva vida, inspirados en los helechos, la planta más antigua del planeta. Que son fieros guerreros de corazón grande. Y que hay olas mágicas. A por ellas!

Consejo 1: Don’t worry, be happy.

Consejo 2: Yo ya he sobrepasado el ecuador de mi viaje. Si puedes, hazlo. No lo dudes ni un minuto. Escribe tu propia historia y preparate para cambiar. Para mejor, sin duda.

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